Los días ya han comenzado a alargarse en el hemisferio norte,
pero las noches siguen siendo largas y las jornadas grises para
millones de personas que sufren una depresión estacional
conocida como melancolía invernal.
Al menos 10 millones de personas padecen en Estados Unidos el
"desorden afectivo estacional", o SAD por sus siglas en inglés
que, además, quiere decir "tristeza".
Los estudios médicos indican que éste es un desorden más
frecuente en las regiones nórdicas, con una incidencia de 9,2%
de la población en Alaska, de casi el 5% en la Columbia
Británica (Canadá), el 2% en el norte de Europa, y menos del 1%
de la población en Florida.
La melancolía invernal es un desequilibrio de los estados de
ánimo, que mucha gente vincula a las fiestas tradicionales de
estas fechas -con su carga de recuerdos, conflictos familiares,
encuentros y desencuentros- y se caracteriza por períodos de
depresión que comienzan en el otoño y desaparecen con la
primavera.
No se conoce su causa exacta, aunque algunos investigadores la
vinculan con la temperatura del cuerpo y la regulación hormonal.
Aparte de otros factores, como la depresión leve ya existente o
los sobresaltos emocionales, lo que acentúa esta melancolía es
la falta de luz. Algunos estudios indican que las mujeres son
casi el 80% de las personas que padecen este estado de ánimo, y
entre los síntomas se cuentan el apetito acentuado por
carbohidratos y dulces, el aumento de peso, la pérdida de
apetito sexual y una propensión al desaliento o el llanto.
Las personas afectadas tienen necesidad de dormir más, incluso
durante las horas del día, y tienden a retraerse de los
contactos sociales. Pueden sufrir una disminución de la energía
y la capacidad de concentración durante la tarde y al caer la
noche.
"El reloj biológico humano está conectado profundamente con la
luz del sol", dijo a EFE el sicoterapeuta Larry Wilson, un
pastor anglicano y miembro de la Asociación Estadounidense de
Sicoterapia, que tiene su sede en Purcelville, Virginia. "Quizás
creemos que, porque somos humanos, la luz y la duración del día
no debería afectarnos, pero hay muchas evidencias de que sucede
así", añadió. "La luz brillante, tal como la percibe el ojo, al
parecer afecta la producción de compuestos químicos que influyen
en nuestro bienestar emocional y físico, y la manera como
libramos las tensiones", añadió.
Por ello, el principal tratamiento para esta melancolía invernal
es la luz. El sentarse frente a una ventana donde dé el sol
alivia el malestar de muchas personas, pero si eso no es
suficiente, pueden obtenerse lámparas especiales que tienen
tubos fluorescentes en una amplia gama de tonalidades.
El médico Normal Rosenthal, que durante 20 años ha investigado
este desorden afectivo estacional, dice que el tratamiento de
luz, natural o artificial, es más efectivo si se aplica en las
horas de la mañana. Otros tratamientos incluyen la
administración de melatonina para aliviar el insomnio y
compuestos que elevan los niveles de serotonina en el cerebro.
Pero la melatonina puede ser adictiva, por lo cual debe tomarse
con control médico.
Para Johnson la prevención de este mal tiene muchos elementos en
común con el tratamiento de la melancolía invernal. La persona
que se sabe predispuesta a este tipo de desorden puede hacer que
su residencia sea más luminosa, abriendo las cortinas, podando
los arbustos o árboles que den sombra en las ventanas.
También se pueden cambiar las bombillas de luz para que sean de
mayor intensidad, y se pueden pintar las paredes de colores más
claros.
"Haga algunos cambios personales", agregó Johnson. "Si tiene
inclinaciones artísticas pinte, dibuje o escriba sobre temas del
verano o las cosas que le hagan feliz. Vístase con colores más
vivos, cambie de peinado y haga más ejercicios aunque sea en la
nieve". A pesar del frío "una caminata sobre la nieve
esplendorosa mejora el ánimo de cualquiera", concluyó.Fuente: Washington, 3-1-2000 (EFE)
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